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Full text of "Recursos para la Escuela Sabatica"

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Moldavia 






¡Realmente libre! 



Febrero 2 Como Valentín Bogatii y Serghei Bejan se lo contaron a Misión 
«Asi, si el Hijo os liberta, seréis realmente libres. » (Juan 8: 36, NRV-90) 



Valentín conocía a Dios lo suficiente 
como para orar cuando necesitaba 
ayuda. Lo que no entendía era que Jesús 
deseaba más que una simple oración 
urgente; quería ser parte de su vida. 

Mientras trabajaba en Siberia, Valentín 
conoció a un convicto que había escapa- 
do. Por un desacuerdo, Valentín mató al 
hombre que había conocido. Huyó y 
regresó a su casa en Moldavia; pero no 
pudo escapar de su conciencia que lo 
acusaba del asesinato que había cometi- 
do. El oraba a Dios que lo perdonara, 
pero sus pecados lo acechaban. 

Una noche fue arrestado por robo. 
Valentín sabía que era culpable, así que 
no se resistió. 

En la prisión conoció a un guardia 
cristiano. El vigilante compartió sus cre- 
encias con Valentín, pero lo confundió 
cuando le explicó sobre el sábado. El 
guardia le regaló una Biblia, y un día, 
respetuosamente, le pidió a Valentín que 
le mostrara en qué parte de la Biblia 
decía que el domingo era el día santo. 
Nunca pudo encontrar la conexión 
entre el domingo y el día santificado. 

Valentín se unió con otros prisioneros 
que adoraban a Dios. Comprendió que 



la salvación es un regalo de Dios, y que 
no hay nada que podamos hacer para 
merecerla. El aceptó a Dios como nues- 
tro Salvador y se sintió libre al fin. Jesús 
ya había pagado el precio por nuestra 
salvación. Seis meses después fue bauti- 
zado. 

La confesión de Valentín 

Valentín debía cumplir una sentencia 
de seis años en prisión cuando Dios le 
inquietó la conciencia por el asesinato 
que había cometido. El confesó a las 
autoridades el delito que había cometi- 
do en Siberia. Fue condenado a pasar el 
resto de su vida en una prisión de máxi- 
ma seguridad donde tenía menos liber- 
tad personal, pero nunca había sentido 
tal paz. A pesar de las paredes que lo 
rodeaban, Valentín experimentó, por 
primera vez, una profunda sensación de 
libertad. 

Dios guió a Valentín, lo llevó con pri- 
sioneros que anhelaban el amor de Jesús. 
Ahora sigue encontrando a esas ovejas 
perdidas y trayéndolas al redil. Hoy en 
día, siete personas en esa prisión se han 
convertido al adventismo por el testimo- 
nio de Valentín. Uno de ellos es Serghei. 



13 



Serghei tenía 20 años cuando regresó 
de su servicio militar, con planes gran- 
diosos para su futuro. Pero una traición 
cambió sus planes cuando lo arrestaron 
una noche. Tiempo después de su arres- 
to se enteró del crimen por el cual lo 
habían acusado. Serghei era inocente, 
pero fue sentenciado a prisión por el 
resto de su vida. Entonces comenzó a 
leer la Biblia. 

Un tiempo después, su vida empezó a 
cambiar. La enorme ira que sentía dis- 
minuyó poco a poco y recibió esperan- 
za. Cuando principió a perdonar a los 
que lo habían enviado a la cárcel, 
comenzó a sentir una genuina sensación 
de libertad. 

El quería compartir esta nueva vida 
con su mamá. Deseaba que ella también 
experimentara el amor de Dios como él 
lo sentía. ¿Pero ella lo permitiría? 
Serghei oró mucho por su madre unos 
días antes de su siguiente visita. 

El día de la visita, Serghei le platicó 
de su nueva fe y cuánto significaba para 
él. Ella lo escuchó y parecía estar de 
acuerdo, pero cuando él le pidió que lo 
acompañara en su nueva fe, ella sólo le 
dijo suavemente que no. 

— Madre, si tú no vas a seguir a Dios, 
yo tampoco lo haré — le dijo llorando. 

Para sorpresa de Serghei, la mamá 
aceptó que una mujer adventista la visi- 
tara para platicarle sobre la nueva fe de 
su hijo. 

Serghei se llenó de felicidad cuando 
supo que su madre ahora asistía a la igle- 
sia y que planeaba bautizarse. 

Ahora Serghei tiene un punto de vista 
diferente de la vida. Encontró la salva- 



ción y la libertad en Cristo Jesús en una 
prisión de máxima seguridad. 

— Tal vez la prisión sea el único lugar 
donde encontraría a Dios — dice 
Serghei — . Oro para que Jesús utilice mi 
vida con el fin de ayudar a otros a 
encontrar el amor de Dios. Soy testigo 
de que «si el Hijo os liberta, seréis real- 
mente libres» (Juan 8:36, NRV-90). 



Valentín Bogatiiy Serghei Be jan cumplen sen- 
tencias de toda la vida en una prisión de 
máxima seguridad en Moldavia. 



D 



ATOS DE INTERÉS 



I 



14 



«•* Casi la mitad de la gente que 
vive en Moldavia son cristianos 
ortodoxos. Cerca de 12.000 adven- 
tistas viven en Moldavia; es decir, 
uno por cada 383 habitantes. 

«•* Los adventistas tienen un 
ministerio activo en algunas pri- 
siones de Moldavia. Llevan comi- 
da, ropa, y objetos de higiene per- 
sonal a los encarcelados. También 
llevan a los hijitos de madres 
encarceladas para que los puedan 
ver. Cuando se puede, también 
llevan Biblias y folletos religiosos. 

Oportunidades 

«•* Parte de las ofrendas del deci- 
motercer sábado de este trimestre 
ayudarán en la construcción de un 
templo en Kishinev, la capital de 
Moldavia.